En tres

•Octubre 25, 2009 • 2 Comentaris

 

(Primera)

 

I després de la tempesta s’obre el cel, i torna el blau. I els núvols s’esfilagarsen, per ser presents testimonialment sota una forma indeterminada, tan indeterminada com els destins dels qui els miren. I les aus transiten, amb el seu aleteig desordenat, potser pensant que saben on van. La pau atmosfèrica, això sí, fa caure en l’oblit més extraordinari les turbolències ja passades. I ens sembla que la calma és el dret, és la normalitat; de tan acostumats com hi estem, senzillament.

 

(Segona)

 

Hi ha vida als autobusos, als tallers mecànics, rera les enormes carpetes dels petits estudiants. Hi ha vida de veritat en les llars de la vellesa, rera les olles amb cigrons i carn. Vida que busca un demà millor sota una mirada més amable, vida que troba el confort sota la roba dels llits, on les pells es toquen i on el fred de les nits tardorals es manté a ratlla.

Hi ha la petita vida, aliena a les grans batalles, a les mesquines batalles per dilucidar qui té la raó en qüestions intel·lectualment absurdes; espantoses i lamentables carnisseries de  ments que només saben odiar.

Hi ha qui només sap ser feliç sabent que hi ha algú altre més ruc, més ximple, més curt.

Hi ha aquella vida miserable, mentre la vida de debò, la petita, la de veritat, va fent el seu curs amb el cor net i ells ulls sincers.

 

(Tercera)

 

I al final, potser l’esforç per guanyar els llorers de la bellesa sigui l’únic que ens faci feliços i dignes, i ens deixi, al final del dia, dormir en pau i amb un somriure merescut als llavis.

 

Paraules Efímeres, 25 d’octubre de 2009

 

He recibido una carta

•Octubre 19, 2009 • 8 Comentaris

He recibido una carta de una amable lectora de este humilde blog. Lleva un bonito sello con la imagen de una flor escandinava, y el matasellos es de la oficina de correos de la ciudad de Bergen. Está escrita con bonita caligrafía, y juraría que ha utilizado una estilográfica; quizás una Parker o talvez una Montblanc.

Pese a la amabilidad de su tono y a lo agradable de su presentación, la carta contiene una crítica. Esta tiene que ver con mi último post, el que dediqué al desaparecido grupo Level 42. La crítica va en el sentido siguiente: me dice que en su día -ya lejano- escribí un texto recriminando a otro grupo, The Bad Plus, cierta actitud de exhibicionismo musical ante el público. Según el parecer de mi amable lectora, es la misma actitud que exhibe el grupo Level 42 en el vídeo que ilustraba mi reciente post. Me hace notar que, por una cuestión de coherencia, o no debería haver criticado con tanta vehemencia a los The Bad Plus, o no debería haver ensalzado tanto a los británicos de Level 42, ya que en ambos casos se aprecia una actitud coincidente en el aspecto mencionado.

Bien. Por mi parte, debo decir que aquella crítica a The Bad Plus no venía firmada por mi, sinó por el crítico musical Roberto Oidosfinos, cuya presencia en este mi humilde blog se reduce a aquella única aparición del 20 de noviembre de 2007, fecha ya lejana, por cierto (y más por cierto, que como pasa el tiempo, dos años ya).

Del tal Roberto nada más hemos leído en estas cibernáuticas páginas, pese a su empeño porque le publique algunas más de sus delirantes críticas musicales, naturalmente gestadas desde su más crudo resentimiento ante el éxito de los demás, y por supuesto desde su mal digerido fracaso como músico. Roberto Oidosfinos -ustedes no lo saben- cada semana me envía por correo electrónico dos o más críticas despiadadas a grupos debutantes o consagrados, y por su excesiva crueldad y falta de objetividad me he visto siempre obligado a censurarlas todas, absolutamente todas. Aún así, le dejo abierta la posibilidad de que si algún día es capaz de generar un buen texto de crítica, fundamentado y con algo de interés objetivo para el público en general, podrá mostrarlo al mundo desde este rincón de la red, que no por excéntrico y casi marginal deja de tener lectores cultos y con criterio formado.

Y nada más. A mi amable lectora le remitiré, por cortesía, un texto aclaratorio, escrito de mi puño y letra, cuyo contenido será más o menos parecido al que publico aquí. Si me sigue leyendo desde Bergen -cosa que espero- ya estará en antecedentes cuando reciba la carta, que deseo poder escribir en breve, aunque yo usaré, como siempre, un bolígrafo Bic, mi caligrafía será la típica del zurdo algo inestable, y el sello de correos no sé si podrá ser tan bonito como el que me ha llegado a mi. No sé si tendrá la cara del Rey de España con barba, un perfil de ave pirenaica, o una lagartija de los Monegros. En cualquier caso, veré de qué muestrario de sellos disponen en el estanco de la esquina, y prometo pasar el rato suficiente para escoger el que esté a la altura de la circunstancia.

A los lectores hay que cuidarlos, por encima de todo.