No era de esa calaña

Un personaje de un clásico de novela negra -¿o de cine negro?- le dijo a otro  algo así como:

Tu a mí no me engañas: sé reconocer a los que son de mi misma calaña.”

No tardé más de lo justo en descubrir que ese tipo, tras la barra de ese bar medio cutre, medio fashion, medio antro, no era de la calaña que parecía querer aparentar. Aunque empezase a hablarme de movidas de droga, de redadas policiales ahí, en ese mismo local -su negocio, un bar de música en directo sin licencia, cosido a multas, pendiente de cierre, sin clientes un jueves a las siete de la tarde-, de lo cabrones que son los de la urbana, de lo hijoputas que son los de los mossos, de la madre que parió a los jueces, compinchados todos en contra del ciudadano honrado, de la harpía de su ex-mujer. No. Algo fallaba. Aunque se quisiese mostrar algo intimidador mientras despellejaba al estado y a sus leyes, a los abogados, a los distribuidores de la San Miguel, a todo. Se estuvo rato largo repartiendo estopa, hachazos y voces. Incluso se fué por ramas más elevadas para denunciar el retroceso en materia de libertad individual que en este país habíamos experimentado desde la transición hasta hoy; no dejó títere con cabeza, ametralló contra toda forma de poder, exhibiendo una vena ácrata muy potente y muy quemada. Pero no, claramente no era el discurso quejica del ratilla busca-vidas que había crecido sin la posibilidad de discernir lo legal de lo ilegal. No era de esa calaña. Se le notaba algo de ángel caído, de niño descarriado que quiere fastidiar al padre sin tampoco conseguir fastidiarle demasiado. Se le escapaban demasiados destellos de luz desde detrás de su máscara de barriobajero.

Le pedí una cerveza. Él se lió un porro. Lo que fuimos hablando después ya tenia una forma más parecida a la conversación. Hablamos de música, de su nueva pareja, de su hijo, del mundo, de lo divino y de lo humano.

Resultó ser hijo de un ex-falangista, empresario a la vieja usanza franquista, es decir, amo y patrón, (donde patrón tiene mucho que ver con paternal), a quien su señora esposa, rica burquesa mallorquina, le recriminaba que con tantos miramientos con los empleados nunca sería todo lo rico que podía llegar a ser. Uno de sus numerosos hermanos resultó ser directivo de un club de fútbol importante en Barcelona. Él había estudiado en la Escuela Suíza, siendo alumno brillante pero conflictivo. Fue a la universidad a cursar una carrera de las de prestigio, pero ahí se le juntaron demasiadas cosas. Cuando la droga lo complicó todo de manera irreversible abandonó. Del resto de vueltas de su vida ya no contó nada. Pero recuerdo que habló algo más de su padre ya muerto, con sincero respeto, y citó una frase que un día le dijo y que a mí me pareció inquietantemente cierta: “Lo habeis tenido todo. Sois hijos de la riqueza pero sereis padres de la pobreza.”

Miré el reloj y vi que era tarde. Me acompañó hasta la puerta, y hablamos brevemente de la cuestión que verdaderamente me había movido a acercarme hasta ese local.“Oye, gracias por la conversación, perdona el rollo que te he metido, es que me has inspirado confianza”, “no, hombre, ha sido un placer,” “pues venga, hasta otra”, “adiós”, “adiós”.

Calañas. A miles. Tan diferentes, tan parecidas.

 

 

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9 thoughts on “No era de esa calaña

  1. No et disculpis, sóc la reina dels exabruptes i a més estem a casa teva.

    Intento trobar una resposta al per què hi ha gent que es propensa a rebre les confidències de desconeguts fins i tot quan l’actitud (llenguatge corporal, gestual, etc.)descarta la invitació. Els estudis morfològics que trobo, tenen més a veure amb l’antropologia o la criminalística i he llegit alguna cosa sobre “Face reading” i “Visagismo”, però de moment no tinc respostes que em semblin vàlides.

    Tinc curiositat en aquest tema i si tens alguna teoria, estaria encantada si la volguessis compartir.

  2. Doncs francament no en tinc ni idea, ni conec cap teoria, però per a mi la manca de teories no ha estat mai cap problema. En qualsevol moment en puc improvisar qualsevol (sense cap base objectiva, naturalment)
    Hi pensaré, de totes maneres.

  3. Recordo quan anava a la universitat que tots aquells que tan bon punt arribaven a la uni a les 8 del matí anaven a fer una cervesa i a fer-se un porret en realitat eren fills de Sant-Gervasi o de Sarrià. Anaven de tirats i alternatius però en realitat no tenien res al cap. Possiblement aquests que expliques tu són els pitjors, es queixen de tot però en realitat no fan res, els pares els han marcat molt.

  4. Necessitem comunicar-nos, sentir-nos d’algún lloc, pertànyer a alguna cosa, encara que això impliqui invertar-nos la “nostra història”…serà per això que triomfan coses com la “Seconde Life”?

  5. Second life: la possibilitat de superar les frustracions de la “first life”. Amb tanta història informàtica, blogs, xats, messengers i jo què sé, conservem encara la capacitat de dialogar i conversar “en directe”? Encara en sabem, de parlar i d’escoltar?

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