Wanda, la fresh little soul sistah

Kim era una niña americana de las que allí son conocidas como asian-american. A veces era algo ruda, y se enfadaba con facilidad. Pensaba que la mejor manera de relacionarse con el mundo era siendo agresiva y siempre muy directa. En el fondo, solo trataba de esconder sus inseguridades y su temor a ser lastimada por los demás.

Un día, Kim se enteró de que en su mismo barrio vivía una niña de las que allí son conocidas como afro-american, una niña llamada Wanda, una fresh little soul sistah llena de positividad, cuyo gesto característico era un guiño de ojo mostrando los pulgares de ambas manos hacia arriba y que ante ciertas situaciones reaccionaba de un modo curioso.

Pues eso: Kim se enteró de que cuando a Wanda alguien no le le gustaba, no le interesaba o le aburría, ¿qué hacía? le miraba, le sonreía, se daba media vuelta, y se iba; así, tan sencillo.

-¿Qué dices a eso, Kim? -le preguntaron.

-Pues que esta tia debe de ser tonta o algo. Tendré que hablar con ella y aclararle cuatro cosas.

Esa misma tarde, Kim fue a la calle donde le dijeron que vivía Wanda y la esperó. Apareció Wanda, andando con su aire upbeat, como bailando, moviendo las trencitas de su peinado. Kim se plantó en frente de ella cortándole el paso bruscamente.

-¿Eh, niña, tu eres Wanda, no?

Wanda asintió con la cabeza, sonriendo.

-Vale, tu eres la que cuando alguien no te va no dices nada, sonries y te das media vuelta, ¿no? Vale, pues tía, yo te digo que estás muy, pero que muy equivocada, y que así no se va por la vida, y que lo que tú haces es ridículo, ¿me entiendes? ¡Ri-dí-cu-lo!

Kim iba hablando cada vez más alto. Prosiguió:

-Yo te digo que lo que tienes que hacer cuando alguien no te gusta es decírselo, tia, decirselo bien claro y bien fuerte, y si hace falta gritando, pa-ra-que-se-en-te-re, ¿vale? insultando si hace falta, ¿vale?, ¿me sigues o qué? ¿no? ¡dí algo, tía!

Wanda se quedó mirando a Kim, le sonrió, se dio media vuelta y se fue; así, tan sencillo.

-¡Tía! -le gritó Kim. -¡Esto que acabas de hacer es patético! ¡Pa-té-ti-co!

Pero Wanda siguió caminando, y Kim se quedó sola en medio de la calle, algo perpleja. Y al fin, se dijo a si misma:

-¿Por qué me siento como una perdedora?

 

(Bueno, lo que he hecho es dar forma de relato a una historieta en cómic de la dibujante americana Lela Lee, publicada en su libro Angry little girls, que no pude leer entero porque no era mio, pero que pronto pienso adquirir.)

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2 thoughts on “Wanda, la fresh little soul sistah

  1. Ep, pues ya nos dirás como sigue la historia. La verdad es que a mi madre durante la adolescencia supongo que alguna vez la dejé con la palabra en la boca… siempre decía que mi hermano y yo teníamos tendencia a hacer eso. Ahora ya no lo hago pero sí llegó un punto en el que… bueno, yo nunca he discutido con nadie y eso es debido a que si alguien no me gusta hago una cosa parecida a lo que hace Wanda, simplemente pongo tierra y tiempo entre esa persona y yo, así nadie más herido de lo que saldría de una reyerta.

  2. Yo creo que con el tiempo lo que aprenden Kim y Wanda -y todos nosotros, seguramente- es que más que discutir lo bonito es conseguir comprender al otro y hacerse comprender uno mismo, y eso solo se consigue hablando con sinceridad y buen corazón. Muy hippy, ya lo sé.
    Y cuando no hay receptividad y el diálogo es inviable entonces no hay más remedio que poner tierra por medio, o un océano entero, si es necesario, y olvidar.
    Alegria, muchas gracias por venir y hablar. Un abrazo bien grande.

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