El escritor que no escribe

 

Como aquel saxofonista que se vio en una profunda crisis y decidió retirarse de la escena. Cogió su saxo tenor y se fue al puente de Brooklin a revisar su sonido, sus escalas, su discurso. Plantó su silla en la acera y empezó a soplar, y de su garganta no salió más que aire vacio.

Como el taxista que quiso ofrecer viajes gratis por la ciudad a quien quisiera simplemente dar una vuelta y que a la hora de la verdad no recordaba ni por donde se da el contacto, ni cómo se pone la primera, ni cual es el pedal del embrague.

Como el malabarista de sueños que inevitablemente ve como las pelotitas de colores se le van cayendo una a una, y que los espectadores de su corro, uno a uno van poniendo rumbo hacia sus casas, sus oficinas, sus hoteles, o hacia otros magos de la palabra y del sentimiento que quizás les hagan, como mínimo, sonreir.

Así está el escritor que no escribe, que ya no sabe como poner las manos para enseñarte otra sombra chinesca, que ya no sabe como decirte que no te vayas, que ya no sabe ni como decirte hola.

El escritor que no escribe desea ya dar puerta a la musa triste, la lánguida estatua de hielo que le paraliza todos los mecanismos de su maquinita de inventar. Esa musa que se peina y se peina, y que solo pretende que la mires. Que no te habla ni te cuenta.

El escritor que no escribe quiere que venga la musa alegre, la de las rastas negras, la gamberrilla que te lleva de la mano por las calles y te señala las viejas que tropiezan, los dandys de pacotilla, los pijos repeinados, las maripilis de la Cibeles a la caza del millonario de mentira. Esa musa que hace que te mées de la risa al paso de la vida. Esa que te acuesta en un banco del parque y se va. Esa que ha dejado en el bolsillo de tu camisa un folio doblado con un texto redondo como sus mejillas.

Un texto con posdata y palabra mágica: “volveré”.

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6 thoughts on “El escritor que no escribe

  1. Además de crisis creativa, el escritor que no escribe tiene que asumir otra crisis, la crisis de comentaristas. Su ego por los suelos…
    ¿Solución? ¡Autocomentarse! Pero no, no voy a caer tan bajo. Solo voy a comprobar el estado de las conexiones raras en el universo y ver qué canciones suenan por el hilo musical esta vez.
    Pues bueno, no son conexiones muy explícitas. Hemos empezado con una de Serrat, de letra impresionante(como todas) que me iba bastante al dedillo, pero no me acuerdo del título. Hemos seguido con otra de Roxette, algo de “taking my time, watching the world go round…” bueno, tampoco me va mal. Después un bodrio sesentero que se llama “Sealed with a kiss” (I don’t want to say goodbye for the summer…) no sé que decir. ¡Ahh! I por fin el momento de conjunción astral: “Let it be”, de mi amadísimo Paul McCrtney. Pues sí, nunca fue mala solucion lo que propone la letra de esa canción.
    Pues nada, fin de la historia. Hasta la próxima.
    Y gracias por seguir viniendo.

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