Primero del 2008

El escritor que no escribe no acaba de encontrar la manera de salir de su crisis creativa. Ya lo sé, es un pesado. Pero almenos se ha hecho el propósito de no desfallecer y picar tanta piedra como le sea posible. Y ahí está, obligándose a si mismo a escribir aunque no tenga nada ni bonito ni interesante que contar. La prueba de que anda corto de originalidad ya la tenemos en el mismísimo título de este texto. Pero bueno, da igual. Tiraremos de ombliguismo.

Otra prueba de su encasquillamiento mental está en que se ha puesto a escribir sin tener tema para el texto, por lo cual ha decidido dejar la cuestión en manos del azar. De modo que ha encendido la radio y ha determinado escribir a partir de lo que le sugiriese la primera canción que saliese por los altavoces. Sin perdón, fuese cual fuese. ¿Y cual ha sido el resultado? Pues bien: la estancia se ha llenado de las notas de una canción archiconocida por el gran público, incluído el escritor, pero de la cual resulta que no conoce el título. Pero no pasa nada, pronto la identificareis: se trata de la sintonía de la serie norteamericana friends. ¿A que sí?

Friends… esa serie gracias a la cual los americanos pueden vivir en piel ajena la experiencia de la amistad, puesto que para vivirla en carne propia no tienen tiempo, tan ocupados como están en ganar dinero y prestigio para poder alejar de sus vidas el riesgo de ser catalogados de “loosers”, algo que les da auténtico pánico. Friends… esa serie en que unos muchachos y muchachas simpáticos y de buen ver despliegan sus superficiales personalidades por medio de situaciones algo inverosíimiles y mas bien anodinas, casi todas relacionadas con los manidísimos temas de las relaciones de pareja, las relaciones intergeneracionales (relaciones padres-hijos-abuelos, para los de la LOGSE), y el supuestamente humorístico tema del choque que se suele dar entre nuestras peculiares manías y las manías de los que nos rodean. Siempre bajo la misma presentación: personajes coinciden en un espacio, intercambian un breve diálogo en el que tras dos réplicas aparece la frase ingeniosa que da paso a las risas de lata, aviso de que hay que reírse también en casa. Sinceramente, el escritor que no escribe está ya un poco harto de este tipo de productos. Pero la gente se ve que no. Permitidme este toque elitista y esnob.

En cambio la canción de la sintonía no está mal: la melodía es pegajosa, está bien harmonizada e incluso te anima un poco si no andas muy voyante de ganas de saltar y bailar. Y a lo que íbamos: si esa era la canción, pues habrá que hablar de algo relacionado con esta. Ese era el trato. El tema de la canción es la amistad. Pues vamos allá.

Amistad. Algo que en su modalidad auténtica anda muy escaso. Algo que se suele confundir con el mero intercambio de colegueo sobretodo en edades tiernas. Algo que en edades más curtidas desaparece por la inevitable evolución de las personalidades. Fuente de alegrías. Fuente de desengaños. Algo que se basa en la generosidad, en el amor, en el cariño, en el dar por dar. Algo que cuesta esfuerzo. Y como el esfuerzo es un valor a la baja también acaba por serlo la amistad verdadera.

Algo bello y puro es la amistad, a pesar de los amigos. No falla Mozart, falla el violinista que interpreta mal a Mozart.

Algo sobre lo cual, se está dando cuenta este ecritor que ya escribe un poco, no vale la pena seguir teorizando, puesto que, como tantas cosas, la amistad es para vivirla, y todos los que estamos vivos tenemos ya nuestro conocimiento de ella a partir de lo que nos ha tocado vivir. Quizás, para ir terminando, y puede que sea cierto, la calidad de la amistad que recibimos es directamente proporcional a la calidad de la que ofrecemos. Porque en el fondo, como en tantas otras cosas, lo importante no sea cuantos amigos tengo sinó cómo son de buenos.

I’ll be there for you”, dice el estribillo de la canción. Ojalá sea cierto. Almenos el escritor que quiere seguir escribiendo lo intentará.

 

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One thought on “Primero del 2008

  1. Com moltes coses del món que ens toca viure, l’amistat és un mot, un concepte, vanalitzat. De tan anomenar-lo, de tant dir: “amic”, crec, s’ha gastat, fins el punt de què “amic” acaba sent aquell qui realment, hauria de ser simplement, un “saludat”.Ja saps que en penso, pocs i bons!!

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