Mis personajes

 

Convivo con un curioso elenco de personajes variopintos y estrafalarios. No gastan, no consumen, no comen, no exigen semanada. Solo abultan un poco por los rincones de mi casa. A veces me divierten, a veces me cansan y me estorban sobremanera. Por eso algunas noches intento convencerles que salgan por la puerta, tomen el expresso a ninguna parte y desaparezcan por siempre más de mi vida. Pero siempre acaba resultando una tarea inútil. Siempre acaba por aparecer el argumento definitivo, casi siempre en boca de Almachicle, que es el más concienzudo:

-Pero ¿cómo vas a echarnos, cuando somos puras extensiones de ti mismo? ¿No ves que si nos vamos tendrías que ir tú con nosotros de la manita?

Nada que objetar, llegado a este punto. Por eso siguen ahí, instalados cómodamente en mi habitáculo mental, columpiándose en las telarañas de mi galería interior.

Os los presento, aunque a algunos ya los conoceis.

Almachicle es un chico demasiado blando. Su gran problema es que su alma se pega a todo lo que tiene al lado, y no sabe deshacerse de nada de lo que algún día vivió. Pero su inmensa suerte es que, pese a que por lo general sufre bastante, siempre podrá decir, con una mueca de orgullo, que su vida ha sido intensa, y que más de uno y más de dos ya querrán, cuando muera, llevar su mortaja tejida con los colores de sus recuerdos más bonitos.

Alfonso Aristocrático, de momento, no ha tenido más que una aparición discreta, pero existe. Sale poco de casa, y siempre lleva una raída bata de boatiné. Como es un aristócrata venido a menos, no lleva zapatillas como dios manda sinó unas chanclas rojas con dibujos japoneses que le dieron una vez. Cada noche se toma una copita de brandy bajo un cuadro de un pintor olotense muy cotizado. Bueno, en realidad no es un cuadro sino un calendario con dibujos del horóscopo chino que le regalaron en un restaurante. No es viejo, pero se muere de ganas por serlo. Y cuando apura su copa, a eso de la una de la madrugada, en el fondo de esa copa ve siempre el mismo fantasma, el fantasma de todo lo que pudo llegar a ser y nunca fue, adornado, para más inri, por el cascabel de una risa dulce.

El Alacrán es el más inquietante y fastidioso de todos ellos. Vive tatuado en mi pie izquierdo, con lo cual se hace visible cada noche, cuando me quito los calcetines. Pica a traición, después de haber estado incubando en silencio una mixtura de dolorosos venenos. No, no me pica a mí, siempre reciben los demás. Y no hay forma de que se vaya. La única solución es que yo mude mi propia piel y con ella se vaya también esa silueta indeleble, inoportuna y traicionera.

El Escudo de Oro, aunque es un ser inanimado, también forma parte del grupo. No tengo palabras para describirle, solo sé que ha inspirado mis textos más sentidos y más serenos. Casi cada día le doy un beso sincero y reverencial. Es mi wannabe espiritual y terrenal. Pero qué lejos está aún de mí.

La Rata aún no ha conseguido metamorfosearse en nada. No siempre está ahí, pero aparece en momentos intempestivos, con su morbidez intelectual, su suerte inmerecida y su síndrome de Hamlet. Pero oye, ahora que pienso… no, la rata ya no vive en mi casa, es cierto, hace tiempo que murió… me he confundido porque acabo de ver a su cadáver ahí, en un rincón insignificante. Y porque Firmin está picando a la puerta, queriéndole relevar.

Y por último, el Capitán Metáfora. No es más tontaina porque no se entrena, pero le quiero mucho, por lo entrañable de su tontería. Pero bueno, es un tipo que en su favor se puede decir que posee honor, principios y dignidad. Algo orgullosillo, pero en el fondo un buen chaval y bastante auténtico. Con su sombrero de ala ancha, deslumbra con su despliegue de imágenes fosforescentes. Traza bonitas curvas en el cielo de las palabras, pero al cabo no se le aguanta nada y todo acaba menguando como un soufflé. Pero ahí está él.

Y quizás haya más personajes en este bigarrado elenco, pero creo que aún no tienen consistencia ni forma definida, y aún viven entre la luz y la sombra.

Mis queridos personajes, sentados a mi mesa una tarde de sábado pre-estival. Ellos son y aquí están. Y nada, para tenerles un rato entretenidos los he presentado en sociedad.

 

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s