Un poco de orden

 

En un despiste que ha tenido, le he robado a Han Solo las llaves del Halcón Milenario. Últimamente se despista mucho, y se las dejó puestas en el contacto. Está viejo, ya chochea. Sí, pero el muy zorro se ha acabado quedando con la Princesa Leia, la mojigata de la ensaimada en cada oreja. Se veía venir… y se les ve felices, oye. Se ve que funcionan a base de mala uva y doble de Viagra. Y todo esto con Luke Skywalker aún de cuerpo presente, con su espada láser ya sin pilas sobre su pecho, con R2D2 y C3PO desconsolados y sin saber qué hacer, los pobrecitos. Dicen que se ha suicidado. En fin, malos tiempos para los Jedis.

Qué gozada, el Halcón Milenario. Te plantas en el centro en dos segundos. Vacilas un montón. Halcón milenario, unas Rayban, y qué más quieres.

¿Qué más? Nada, que en el sistema central me han hinchado a glutamato monosódico, y ahora no me quito este mal sabor de boca por más enjuagues de lejía que me doy. Encima, ese empalagoso chupito de vete a saber qué.

Por lo que he visto por allí, todo sigue igual. O peor, todo sigue en plan Viva la Pepa, o Viva la Vírgen, según prefiera cada uno. “Piensa tú, que para eso eres el payaso listo; yo después ya me quejaré”. Sin rigor, sin ganas. Todo en plan excusa. Este Imperio está que se cae, señores. Podrido hasta la médula.

Pero bueno, a media tarde, de vuelta al Sistema de Aldebarán. Allí todo es bien distinto. Paz. Paz y relax en los jardines de Moulinsart, de cuyo castillo soy propietario desde que lo gané al Monopoly. El Halcón Milenario ha chamuscado un poco el césped en el aterrizaje, pero no pasa nada.

Plácido paseo, hasta que han empezado los truenos, pero vaya, han sido formidables truenos de tarde de verano, no es ninguna metáfora. Todo en orden, aunque mejor suspendemos la caminata y volvemos al castillo. Caen gotas de lluvia, corremos. Ah, mira, el bueno de Néstor nos viene a recibir con un paraguas, es que este mayordomo está en todo.

Oscurece. Me seco el tupé con una toalla que robé en Bershka, mientras Néstor desea ser informado de mis planes.

¿Qué hará el señor esta noche?” “Pues no lo sé, Néstor. Quizás nada, solo esperar que pase algo, según parece ser la nueva tendencia.” “¿Y el resto de su vida?” “Pues tampoco lo sé. Solo que como soy de los de antes, algo tendré que decidir. Seguramente poner un poco de orden a este caos, ya has visto hoy, y empezar a escribir en serio de una buena vez.” “Bien hecho, señor. Ha leído usted La Catedral del Mar?” “No, Néstor. No suelo leer libros mediáticos ni best-sellers, ya me conoces.” “Hum… pues no los desdeñe, señor, no los desdeñe…”

 

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2 thoughts on “Un poco de orden

  1. Molt bé, Ferran… veig que has captat el context. Bé, era molt evident, sobretot pels que heu llegit una mica…
    Saps què passa? que en el fons tot és el mateix.
    Les coses, mirades de prop, són caòtiques. Conforme te n’allunyes, va apereixent l’ordre, però cal observar molta estona, i al final veus que tot es posa al seu lloc.
    Influència d’Heràclit, segurament.
    Bé, gràcies per la visita, un cop més.

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