Una vez más

 

Venía pensando que me da todo bastante igual.

Que me da igual que haya gente con el morro suficiente como para hacer pasar por tuyos errores que caen bajo su única responsabilidad. Que le tomen a uno por el pito del sereno, quizás con el íntimo convencimiento de que uno es idiota (comprovación ante el espejo: un poco de cara de eso sí la tengo, pero tampoco lo llevo escrito en un adhesivo y pegado en la frente). Que me da igual, porque al fin y al cabó acabaré haciendo lo que me de la gana y ya piarán.

Que me da igual que los Hare Crishna no tengan de qué comer y le paren a uno constantemente a pedirle la voluntad a cambio de barritas de incienso de mala calidad: ni un duro más. O euro, o como se llame.

Que me dan absolutamente igual las actividades de Greenpeace y su barquito Rainbow Warrior. Si quiero flipar con guerreros del arcoiris ya me fabricaré una espada láser con el palo de un mocho y lucharé con los mosquitos tigre. Si los pijines comprometidos quieren viajar por las aguas del mundo en un barco guay que se lo paguen sus papás.

Que me da igual que la reponedora del Condis pierda el oremus porque una niña de dos años le de un besito, se espachurre en medio del paso y me impida a mí poner el carro de la compra en su sitio. Me da igual porque dejo el carro donde me viene bien y me largo. Por cierto, hacía bien la niña en no dárselo, porque se tenía que tener estómago.

Que me da igual carecer de metas razonables e ilusiones. Que mi padre, a mi edad, ya hubiese hecho no sé cuantas mil cosas de provecho. Yo ya tengo mi caparazón, mi cara de cemento, mi nevera repleta de frankfurts Oscar Mayer. Mis frankfurts, míos y solo míos. Y esta noche me los voy a zampar todos, en pleno festín de vacío existencial.

Que me da igual no ser capaz de entender qué raros sudokus corren por la cabeza de algunos de mis congéneres, porque bastante tengo con resolver los míos. Por cierto, yo soy más de crucigramas, que las palabras son muy bonitas y los números muy feos, horrendamente vacíos y más sosos que un pescado.

Que la Guardia Urbana de Barcelona cuente entre sus agentes con más de un chulo prepotente más apto para portero de puti-club que para servir al ciudadano. Me descaro con buenas formas y para alante. Y nada de aquello de “pídele el número de placa” ni chorradas de enterado de parchís.

Que tampoco me preocupa lo más mínimo que uno de por ahí se escandalice de que sea Joan Saura el negociador del gobierno catalán con el gobierno central. Si tan indocumentado e ignorante le parece -puede que también me lo parezca a mí pero me callo- que vaya él y lo haga mejor, que se traiga para casa todas las reparaciones históricas pendientes en forma de tesoros de oro y diamantes. Que deje secas las arcas del estado opresor. A ver si es capaz.

Y es que pensaba que me daba igual todo, o sea, todo. Por momentos, mi indiferencia respecto a lo que me rodea llevaba camino de tomar dimensiones oceánicas. Estaba incluso barajando la posibilidad de hacerme pintar un retrato al óleo, al más puro estilo Dorian Gray, para que fuese absorviendo mi creciente sequedad de corazón o ya directamente mi venidera maldad si fuese el caso. Y es que para ser indiferente a todo, que es a lo que yo aspiro, hay que ser desalmádamente malo, cínicamente malvado.

Pero mi bandera del “tanto me da” se desarboló rápidament cuando de pronto, de ese balcón anónimo saltaron al cielo de la calle, a ese cielo encendídamente azul, los aires andinos de una guitarra criolla. Se hizo la música, toda color, toda verdad. Dulzura y llanto, nostalgia y raíz.

Se rompió la vorágine, y una vez más la belleza, con su beso amable, me despejó la frente, me meció en la cuna de lo bueno, me dejó volver a soñar.

 

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5 thoughts on “Una vez más

  1. Qué mania con los números! Feos, vacíos y sosos!
    Yo también era (y soy) de crucigramas, pero desde que empezaron los periódicos con esto del Sudoku, me he enganchado; y hasta que no acabo el del periodico, es como si no hubiese empezado el dia! Es como mi segundo despertador. Creo que voy a comprarme un cronómetro para saber exactamente cuanto tardo.

  2. Ferran, no sé porqué pero cuando escribí lo de los números pensé que protestarías 😉
    Yo hubo un tiempo en que también hacía, pero los de nivel alto de me resistían, no supe encontrar el procedimiento deductivo, y me cansé.
    Confieso que crucigramas tampoco hago ya.
    No se lo tengas en cuaenta al autor del texto, que el día que escribió eso hubiese despedazado a la mismísima Venus de Milo.
    Saludos

  3. Quede constancia de la protesta, Hahahaha.
    La gracia del Sudoku es esa: que el único procedimiento deductivo “matemàticamente correcto” conduciría a un sitema de 27 ecuaciones y a una matriz gigantesca cuya resolución sería dificultosísima. En cambio, mediante artilugios deductivos parciales puedes resolverlo con “cierta facilidad”.

    El día que vayas a despedazar a la Venus de Milo, avísame, que llevaré la cámara de fotos. Pagarían millones por ellas!

  4. Admirable. Yo ya sufría con un sistema de dos ecuaciones…
    Y nada, la Venus no está en peligro. El tema de despedaces varios se ha calmado un poco. Aún así… no te hacía tan peseterillo, Ferran! 🙂

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