La intensidad del viento

 

A lo mejor has tenido suerte, y tus anclajes han resultado ser de metal noble. De bronce, cuanto menos. De plata, de oro, ¿por qué no? Quien sabe … Lo raro no es tan raro, quizás abunda más de lo que crees, solo que a veces no sabemos mirar.

Con más suerte aún, puede que tus tensores sean de seda pura, resistente e impermeable a las aguas que caen por sorpresa.

Gracias a todo esto, puede que la estructura íntima de tu ser quede intacta tras el paso del viento arrollador. Porque no todo son brisas frescas en estos parajes. Los vientos tienen intensidades variables, y a veces devastan.

Vivimos tiempos en que por encima de todo deseamos seguridad. Por ello exponemos poco, arriesgamos menos, y damos nada. Más bien esperamos que el maná bendito nos caiga del cielo, craso error. Del cielo solo caen inclemencias, a lo sumo un irónico rayo de sol después de la tormenta.

Pero no hay más: los prados son los prados, y tarde o temprano hay que exponer el tipo a merced de los cuatro puntos cardinales. Y a esperar a que hable la rosa de los vientos.

Viento. Unas veces solo te despeina, otras te abrasa el rostro con su fuego meridional. Otras altera el orden de tus cosas, otras se las lleva para siempre. Ves volar tu hoja de otoño, tu cometa de colores, tu cromito del enano gruñón. Tu título de Máster del Universo con marco incluído, tu chaqueta de piel, tu aura de Llanero Solitario. Tu carcomida mesita de noche, tu seiscientos. El niño que ayer fuiste, tu Firmin, tu inspiración. Pero tu estructura esencial sigue ahí, gracias a tu bronce y a tu seda.

Echas mano al bolsillo: hiciste bien en no desoír los consejos de los más veteranos sherpas. Echas mano al bolsillo y ahí sigue tu brújula, marcando un norte frio pero constante. Arrecia el viento, pero si el Norte es Norte, aún sabes por donde se puede andar. Si es que quieres andar.

(Coda: ¿Te vas hacia Oriente? Allí está lo sabio. ¿Hacia el Oeste, donde se pone el sol? Dicen que allí está el espíritu de lo grande, de lo ignoto y lo salvaje. Quizás vayas hacia el Sur, donde la arena y las estrellas marcarán la medida de tu pequeñez. O hacia el Norte, donde están las nieves. Allí oirás los silencios de los seres que siempre miran hacia dentro, que solo hablan por sus ojos azul cristal. De acuerdo, te quedas donde estás y decides no andar. De mañana te vas a Madrid; de noche te quedas aquí. Todos mis respetos, Humano del siglo que corre. Eso sí, clava bien las piquetas de tu alma, porque el viento es viento, su intensidad es caprichosa y de antemano, sus efectos, nunca los conocerás.)

 

Música para el texto: Spirit of the West, The Yellowjackets

 

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3 thoughts on “La intensidad del viento

  1. No recuerdo si el autor de la pieza es Bob Mintzer o Russell Ferrante. Apuesto a que es este último. En cualquier caso es una pieza perfecta, que llena de espíritu aventurero.
    La pena es que en Youtube no está la versión original de los Yellowjackets, solo una versión fragmentada de un grupo que hace el cover, por cierto muy bien, pero de fondo se oye el ruido de la gente, esa gente que va a los conciertos a hablar de sus cosas con el de al lado a grito pelado.
    La otra versión es un trabajo de artesanía por parte de dos guitarristas anglosajones que bordan la pieza con técnica e imaginación.
    Disfrutadla, si teneis ganas.
    Saludos

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