Diario de Nekorb

 

Según como hayan sido tus noches así son tus mañanas.

La de ayer fue una noche clave. Un muro puesto ahí con una única función: devolverme el eco mitigado de mis propias palabras. Un muro compinchado con el espejo que esta mañana me escupe, con más claridad, aún, esa misma verdad a la cara. Los espejos no engañan. Por suerte tampoco se rien.

Parece que el día es gris. Perfecto. A veces la meteorología se pone de tu parte. Me fastidiaría enormemente una mañana radiante, de sol prometedor, de luz engañosa, esa luz que mueve alegrías que al fin y al cabo son siempre vanas. Prefiero esta atmósfera baja, nebulosa. Me ayuda a ponerme en situación. Me ayuda a colocar en su sitio a los flash-backs. Hace que la retrospectiva no brille y me resulte indiferente. Movido por la vieja tendencia a sentimentalizar, iba a decir que esta mañana todo es raro. Error. Esta mañana todo es real. Real como la vida misma.

Me llamo Nekorb, y posiblemente sea una persona tóxica. Mi toxicidad se propaga lentamente, pero de forma implacable. Por eso mismo me he autoimpuesto un cordón de seguridad para protección de quienes me rodean. No salgo de mi zulo. No veo a nadie. Y desde este necesario enroque gestiono mi circunstancia. Viajo al futuro. Vuelvo al presente. Amo y odio a la vez. Reduzco cualquier mensaje, cualquier input, cualquier entrada de información a un puro humo que se va. Soy capaz de hacer entrar en crísis cualquier aspecto sólidamente aceptado por el común de mis semejantes. Me da igual un poco todo. Ni el taconeo inquieto de mi vecina Sarah me produce el más leve efecto a nivel de fantasía animada de ayer y hoy.

Hoy se me hace rotúndamente real que no somos dueños de nada, y mucho menos de nadie. Que ya nos tendría que bastar con lo que nos han dado, puede que incluso sin merecerlo. Hoy sé que nadie es dueño de nadie y que nadie nos esperará más de la cuenta si ello implica perder su tren.

Sí, posiblemente sea de las peores compañías de que gozar en esta ciudad podrida, pero siento que algo de integridad aún me queda. Por eso digo lo que digo. Y paso lo mío como buenamente puedo y por fin he entendido que hay que vivir y dejar vivir, sobretodo lo segundo.

Dejo que el pasado me visite a su antojo, que se vista de fiesta, o que vierta en la copa de mi vino grandes dosis de amargura. Esto entra en el precio a pagar por cuanto he consumido a día de hoy. Sé que no existe la barra libre.

Me llamo Nekorb, y soy el alterego de un ego caótico que no se sabe situar en la tesitura de la nada extrema, del vacío absoluto, mientras yo sé andar a pies desnudos sobre una alfombra de brasas. Y hoy tengo una misión.

A media mañana tiene que sonar el timbre. Me aseguraron que sería hoy. Aún es pronto. Entretanto quizás valga la pena hacer un poco de limpieza. Se puede vivir entre basura física, pero lo que mata es rodearse de porquería anímica. Parece necesario borrar del dial radiofónico las apestosas e intoxicantes canciones de Kiss FM. Desde hoy, Brahms, Mendelsohn, Chopin. Que solo ellos muevan mi oxidada y destensada cuerda. Y a fe que lo saben hacer. Hay que reconocer que la burguesía, almenos aquella, supo hacer algo por el bien de la Humanidad. Construyó pianos y violines. Pagó para que esos genios no muriesen de hambre.

Supuestamente, esta mañana vendrá el hombre con el paquete. No habrá firmas, papeles, nada. Solo un nombre en clave, y si hay coincidencia, el paquete. Al abrirlo encontraré una Brno-CZ 75, de fabricación checa, 9 mm, 15 tiros por cargador. Más que suficiente. Mi sueño hubiese sido un Kalashnikov, por aquello de la nostalgia, el himno, el pueblo, el anti-fascismo. Pero se escapaba de mi presupuesto, y para mis fines una Brno me sobra.

Con ella tengo que eliminar a un ser molesto, que no es otro que mi propio Ego. El Ego del cual soy alter. Será tarea difícil, pero lo conseguiré. Y una vez libre de ese estorbo me estableceré como profesional autónomo. Y a esperar a que se presenten casos. Más casos, más oportunidades de aprender y de crecer

                                                NEKORB

                            agente de asuntos y casos

 

Si veis esta plaquita en alguna puerta de esta ciudad podrida, habreis dado con mi paradero. Entrad. Estareis en vuestra casa.

 

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2 thoughts on “Diario de Nekorb

  1. Gracias por el comentario, Perezosos.
    Puede que Nekorb se acabe consolidando y reaparezca con algo nuevo que contar, o que su paso haya sido tan fugaz como su existencia.
    Saludos

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