No son novelas

 

Tuve una profesora de literatura de la que creo que, con el paso de los años, puedo decir que aprendí más de lo que en ese momento me parecía. Y lo creo porque pese a que ha pasado tiempo, aún recuerdo de ella conceptos fundamentales. No me refiero a conceptos propios de la tradición literaria, no me refiero a nombres de obras, autores, corrientes o características. Me refiero a conceptos relacionados con el propio hecho de escribir. Porque literatura no es más que lo que deriva del hecho de escribir.

Recuerdo que insistía mucho en el hecho de que, hasta que uno no alcanza cierta edad, no puede plantearse ser escritor puesto que para ser escritor uno tiene que tener algo que contar, y en edades tempranas lo que hay que contar es más bien poco. Yo escuchaba esta idea y en cierto modo me resistía a aceptarla, porque en aquel entonces yo ya escribía. O lo intentaba. Y por vanidad juvenil pensaba que lo que hacía tenía mérito, puede que hasta llegase a creer que ya era escritor. Y nada más lejos de la realidad. Pero el consuelo venía cuando mi profesora añadía: “hasta que no tengas la edad, no serás escritor, no tendrás nada interesante que decir, pero entre tanto podrás forjar tu estilo.”

Supongo que es cierto. Quien quiere ser escritor tiene que escribir siempre, tenga o no tenga nada interesante de qué hablar. Tiene que entregarse a lo que yo le llamo la “musculación literaria.” Tiene que picar mucha piedra ante la hoja en blanco.

Por suerte también, aunque haya a veces poco de qué hablar, siempre estarán las mil formas de hacerlo. Técnicas, procedimientos, estilos, géneros y subgéneros. Múltiples aspectos bajo los cuales se puede presentar la idea. Experimentar con todo esto también forma parte del juego, y vale la pena provar, entrar en la dinamica del ensayo-error y ver qué pasa. Volviendo a mi profesora, siempre decía que los textos solo tienen que ser textos, y que su forma siempre será una entre tantas posibles. Se ve que a Unamuno se le cuestionaba su estilo como novelista. Que sus novelas no eran novelas por no tener la “forma” convencional. A lo que Unamuno respondía: “Esque lo queyo escribo no son novelas; yo escribo nivolas.” Pero escribía, eso es lo que cuenta, y con muchísimo que decir.

Escribir. Supongo que es un tren del que ya no se baja jamás. Aunque a estas alturas aún no se tenga claro ni sobre qué ni para quien. Ni si en el fondo tenga que ser uno quien desempeñe esta función. A nadie se le pide que sea escritor. Por lo que tiene que estar muy seguro de que lo que hace tiene algún sentido y algún fin.

 

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8 thoughts on “No son novelas

  1. El que escribe, como el que pinta o esculpe, necesita trabajar con sus materiales. Para uno son las palabras, para otro seran los colores o las formas. Sin este trabajo, dificilmente podremos hablar de literatura; ni de pintura o escultura.
    Todo esto que se habla ahora de la escritura automática, no es más que una trivialización del hecho de escribir: nada que comunicar y mal comunicado.

  2. Ferran, hola.
    “Nada que comunicar y mal comunicado”. Cierto. Paradójicamente, en la era de las comunicaciones es cuando los mensajes son más banales, i la comunicación, como tú dices, más trivial que nunca.
    Mira, Ferran, a veces me siento descolocado por reivindicar el espíritu crítico. Y practicarlo. Por lo general, no es un discurso aceptado. A la gente le va mucho criticar al prójimo todo lo que quieras, pero adoptar cierto espíritu crítico… esto ya cuesta más. La gente siempre sale con el dichoso “es lo que hay”. Pero de vez en cuando me alegra ver que alguien también participa de una postura crítica respecto a las “nuevas tendencias”.
    Aunque para más de uno tan solo nos pasa que somos unos cascarrabias.
    Un saludo.

    Perezosos, Hola.
    La vida, en definitiva, no? Leo tus textos. Me gusta porque son muy serenos. Yo me dejo demasiado la piel en lo que escribo.
    Saludos.

    Encantao de teneros, como siempre.

  3. Estoy de acuerdo con lo que decía tu profesora, especialmente en el primer tema. La experiencia es fundamental… de aquí a que yo tenga algo que contar… 🙂
    Un saludo, Jaume

  4. Alegría, parar de escribir… has sacado a colación otro tema que tiene más importancia de la que parece. Supongo que se termina de escribir cuando ya no se tiene claro el porqué. O a lo mejor el cuando o el donde.
    Se dice que a los poetas les “baja” la poesía ya hecha, que ellos solo son esa especie de “medium”, de antena receptora por sus capacidades especiales. El poeta no busca, solo recibe. Quizás dentro de la literatura sea el género más difícil y con más mérito. Yo nunca me he atrevido.
    En fin, tus dos renglones de síntesis, como siempre, clavados. Ya lo decía Siono. Al leer tu comentario me he acordado de ella. Espero que le esté yendo bien, y si nos lee desde donde sea -es capaz- le mando un saludo.

    María,
    Supongo que sí. Pero después vienen interrogantes de otro tipo.
    Lo importante, creo yo, no es contar la vida de uno, ni la de nadie, sino saber contar algo donde en el fondo esté la vida de todos. Así lo hicieron siempre los autores de verdad. Per eso, la literatura es algo muy grande, porque la vida es algo muy grande. Iba a decir muy “serio”, pero tampoco me quiero pasar.

    Un saludo a las dos. Gracias por haber venido, hoy y todo este tiempo.

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