Gato

 

Para cuando tú quieres, sabes que existe un regazo mullido donde puedes acurrucarte y olvidarte de todo. Cuando necesitas del tacto de unas manos fieles, sabes que las tienes. Mimoso y zalamero, siempre con un as en la manga -ese naipe del corazón rojo- sabes que ganarás cualquier partida.

Por eso puedes, cuando tú quieres, irte de parranda por los mil tejados de la noche. Correr, maullarle a la luna, con cien más que son como tú, o solo, si ese es tu antojo. Por eso puedes desplegar tus encantos aquí y allá, deslumbrar con tu porte elegante, seducir con tus silencios enigmáticos, y caer siempre de pie.

Y cuando tú decides volver, auyentas, lo primero, a ese intruso que osa disputarte ese regazo que es tuyo, esas manos que son tuyas, ese amor que no mereces pero tienes; arañando, a zarpazo limpio si hace falta.

Eres gato, y nunca se sabe por tu mirada cómo te sientes de verdad.

Eres gato, y nadie jamás te tendrá. Porque siempre eres tú quien tienes.

 

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2 thoughts on “Gato

  1. Jesús, es cierto, el gato parece estar por encima de todo y no importarle nada mas que su yo. Sí, hay algo de divino en eso, pero de dios pagano, de ese tipo de dios que despreciaba las pequeñeces de los humanos.
    Lorca, lectura eternamente pendiente.
    Saludos y gracias por leer.

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