La frase

 

Efervescencias, macedonias, cosas que se sueñan de noche. Sinfonías de voces disonantes, colores centrifugados, caras de gente que no es quien es. A lo mejor he gritado. Ni idea.

No sé lo que habrá pasado por mi cabeza mientras dormía, pero de mañana, aún oscuro, con cuatro tímidos lilas apuntando al fondo a la izquierda de un cielo bruñido por coletazos de viento frio, he dado con la frase. He querido anotarla pero he pensado “no hace falta, ya te acordarás”. Una frase así llebava buscando desde hacía tiempo. Una frase conclusiva, de las que da el pego, que la puedes sacar a relucir en cualquier momento porque sabes que ahí te encaja y que nadie te la va a censurar. Vale, algún listo pensará, o incluso te dirá “esta frase no es tuya”, pero tú, que sabes que tiene razón, sabes también que el acierto de haberla sabido colocar cuando tocaba y donde tocaba es solo tuyo y bien tuyo.

Todo esto me pasaba por la cabeza, esta mañana, con mi taza de café, mi cigarrillo liado. Con Wendy por ahí. Wendy no duerme, solo revolotea. Tiene un micro de plástico y canta. Y salta. Salta mucho, con una sonrisa que le viste mucho. También imita la voz de Darth Vader, y yo me muero de la risa. Y cuando ve que me río me mira, y no dice nada, pero por sus ojos veo que piensa “soy feliz”. Así es Wendy. No me acuerdo si me dijo que hoy trabajaba o no trabajaba. Bueno, da igual. Aparco ahora a Wendy. Hasta nueva orden, como siempre pasa con todo.

La frase: para ir por la vida hay que tener una frase. Supongo que la habré destilado a partir de cien mil otras frases oídas. Yo pongo la oreja en las conversaciones, y por eso recojo hileras de palabras. Llámales frases.

Después me he ido a ejercer. Ejerzo de semi-esclavo. Bien remunerado pero mal reconocido. Pero yo me hago la idea como si ejerciese una profesión libre y hasta cierto punto intelectual.

He vuelto a mi casa, y vuelve a ser de noche. Es de noche, luego escribo; escribo, luego es de noche; es decir: si y solo si es de noche escribo (p q). Sopla algo de viento, ahí afuera.Todo duerme. Wendy duerme, hoy sí. Ondula la ropa de la cama porque ella es ondulante. La frase: se me ha olvidado la frase. Tenía que haberla anotado. Bueno, no pasa nada. Ya me saldrá otra. Total, no era mía.

(Era de Charlie Parker).

 

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4 thoughts on “La frase

  1. Ah, que se nos olvide una frase magistral es de las peores cosas que le puede pasar a nuestra vida cotidianda. Una se tortura hasta que la rescata o se le olvida por completo y puede llegar a ser verdaderamente insufrible.

    Curiosa reversibilidad condicional la suya con la escritura.

    Un saludo.

  2. Leithient:
    Sí, es como cuando no te acuerdas del nombre de alguien, o de algo, el peor rato es aquel en que “lo tienes en la punta de la lengua” y no hay manera… pero al final sale.
    Nada, escribo de noche porque es cuando todo parece que acompaña, aunque el “si y solo si” es una pequeña hipérbole.
    Encantado por su visita, como siempre

  3. No sé, no recuerdo, si te dije, cuando lo copié, que lo iba a publicar. Hoy es el día. Lo he vuelto a leer, y me gustó de nuevo. Gracias…por si acaso. Un abrazo. PAQUITA

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