Soy clave

 

Me sentía muy desgraciado cuando era un proletario. Me miraba al espejo y no conseguía borrar esa cara de muerto de hambre, ese velo de humillación, esa resignación endurecida en la mirada. Era masa sin valor, y ni tan solo lo sabía. Solo notaba ese frío en los huesos, y nunca conseguía que mis niños se sonasen los mocos debidamente ni que mi mujer sonriese jamás.

Me sentí algo mejor cuando al cabo de unos cien años me convertí en obrero: más digno, quizás. Estupefacto, también es cierto, cuando venían esos jóvenes señores que no eran patrones pero hablaban como ellos y que casi nunca se les entendía nada.

Gracias a esos chicos tan leídos dejé de ser un obrero y pasé a ser un trabajador. Me justificaba y me consolaba de un montón de cosas. Me sentía recio y fundamental. Articulé un pequeño discurso sobre la naturaleza de la vida y de las cosas y de la gente, y me gustaba sentir que pertenecía al bando de los buenos y tener razón siempre. Mis niños tenían bufanda y mi mujer carrito de la compra. Estaba empezando a prosperar y un día me di cuenta que ya no me gustaba ser un trabajador. Sinceramente, “trabajador” me sonaba a pobre.

Pronto -bueno, tuvieron que pasar veinte años más- dejé de ser un trabajador y me convertí en un un asalariado. Tuve nómina e incluso a veces logré meterme en un despacho. Superé varias crisis económicas, y aunque me fui al paro en más de una ocasión, siempre logré salir a flote. Pronto conocí algo fascinante: las dificultades para llegar a fin de mes. De todos modos, “asalariado” acabó siendo un concepto aburrido, gris, como del montón. Un día esos chicos instruídos, que ya entonces manejaban casi todos los hilos de lo que se cocía, me hicieron ver que tenía que dar el salto a algo más moderno, que “asalariado” era un término obsoleto, casposo, cutre; en definitiva, que me tenía que considerar un profesional.

Y efectivamente, en eso me convertí. En profesional. Tuve muchos empleos, pero todos ellos como profesional. Fuí profesional del automóvil (taxista), profesional de la restauración (camarero) profesional del reparto (transportista), profesional de intervenciones en el arbolado público (podador), profesional de la venta (comercial), profesional de la seguridad (guarda jurado), profesional de la reforma (electricista y fontanero).

Soy profesional y mi hija se viste en Bershka y esquía, y mi hijo toca la guitarra eléctrica y tiene un grupo. Mi mujer compra pequeños objetos en Ikea.

Ya no me siento desgraciado porque hoy sé que soy una pieza clave en esta sociedad.

Pepsi y Coca-cola se disputan mi euro. Y aquellos chicos de entonces hoy se disputan mi voto.

 

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8 thoughts on “Soy clave

  1. Doncs que el sistema capitalista ha sabut fer una jugada mestra per assegurar-se la seva pròpia continuitat. Deia Marx que qualsevol mode de producció troba la forma de perpetuar-se, i el capitalisme així ho ha fet: desactivant-nos com a classe potencialment perillosa gràcies a la “pastanaga” del consum.
    Marx va errar -crec- en alguns aspectes, però en d’altres ho va clavar.
    Vaja, no sóc economista, altres teniu més pes en aquesta matèria.
    Salutacions, Ferran.

  2. La palabra ‘obrero’ sonaba tan sucia para el franquismo que la prensa afecta y los discursos oficiales usaban el término ‘productor’. El lenguaje no es aséptico, jejeje.

    Saludos!

  3. Em sembla que el protagonista del post anterior és un d’aquests que ara fa de “chicos tan leidos”, que han passat a ser grans caps per “d’altres chicos no tan leidos” però que volen ser com el seu gran lider, ideòleg….no sé si s’entén però en tot cas em fan bastant fàstic deixant-se veure a la TV (fa temps) fent segons quins papers, per a mi bastant penosos. Però potser , era l’ única manera que tenia per passar a a ser conegut per la gran massa de població….quina pena.

  4. Noctas, celebro molt que t’hagi agradat…
    Saludíssims!

    Theo:
    Sí, obrero les sonaba a rojo, a clase obrera. “Productor” era más acorde con su concepto de sociedad “orgánica”, al estilo platónico, solo que Franco no era el filósofo rey…
    Y curiosamente la festividad del 1 de Mayo era la festividad de “San José Obrero”. Menudas narices tuvieron.
    Encantado por tu visita, como siempre.

    Àlfil:
    El del post anterior faria qualsevol cosa per ser el centre d’atenció. Va de príncep de la grandesa quan no va tenir cap escrúpol a l’hora de col·laborar amb la tele-porqueria més impresentable, la dels falsos debats, allò de “a veure qui la diu més grossa i fa pujar l’audiència”.
    No, ell no es disputa el meu vot, ell només es fa amb polítics que ara per ara veuen en ell un “tonto útil”, però ja veurem què passa quan se n’adonin que en el fons el que fa és restar vots al projecte polític que defensen.
    Bé, jo tampoc sé si se m’ha entès.
    Encantat per la visita.

  5. Jejeje… Saussure decía que el signo lingüístico tenía significante y significado. A veces cambian los significantes, pero no los significados. Y en cuanto al voto, aquellos “chicos”, van a tener que currárselo con algo más que palabras politicamente (in)correctas. Hartazgo, aburrimiento…

  6. Sí, Dama, los “chicos” ya nos ven como puros consumidores en el mercado electoral. Pero ya les hemos calado. O nos han calado ellos a nosotros, no sé donde empezó este círculo vicioso.
    Y bueno, hacía un montón de tiempo que no oía hablar del viejo Ferdinand… Acertada observación.
    Encantado por tu visita, como siempre.
    Saludos.

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