Clones

Sin ir mas lejos, resulta que Hannah Montana es un clon de Avril Lavigne. Y que Belinda tiene repartidos por ahí cien mil clones de ojos ilusos y pintados con raya gorda como los de Avril y Hannah.

Y sin ir más lejos resulta que el niño angrógino de Tokio Hotel es un clon de cien mil dibujos manga que han clonado en serie a millones de cerebros en esta Europa post-todo, que siempre deja algo atrás, que siempre supera las crisis, pero que no podrá dejar atrás tanto ideograma japonés tatuado en tanto cogote.

Y es que resulta que ya hace años que Jack Sparrow es un clon de Han Solo. Y que a la niña que cuidaba el caballo de aquel Don Johnson más arisco que el papel de lija le ha salido un clon llamado Ashoka Tano, aunque con un toque Cleopatra del todo inverosímil.

Y que Whithney también tiene clones, y que yo, sin ir más lejos, absolutamente confundido en medio de este mar de replicantes me veo el otro día, sin comerlo ni beberlo, teniendo que auyentar a empujones a un clon de Fernando Torres que le levanta la mano a un pequeño clon de Amy Whinehouse, con una furia y un desgarro quizás copiado de su clonador biológico -su padre, vaya- que al parecer también le levanta la mano al clon de Eva Longoria medio arrugado que tiene por legítima consorte.

Y todo se replica vertiginosamente, y se extiende la pandemia del terror a ser distintos, y nos embozamos todos en los mismos chándales del mismo mercadillo global (el de los domingos en Canovelles). Y creamos redes sociales virtuales que no son más que la clonación replicante de nuestro deseo superficial de posesión de muñequitos-persona, clicks de Famóbil, más nuestro eterno anhelo de meter las narices en casa del vecino.

Y me he mareado escribiendo este texto, y para olvidarme de todo me he querido tomar un Anís del Mono con dos cubitos, pero al mirar la etiqueta ese mono me ha hecho recordar que de él desciendo y que si me miro al espejo veré en mí su más insólita réplica.

Al final me he decantado por el sin-glamour de un vaso de agua del grifo, y me he puesto a revolver videos en el Youtube, como cualquier hijo de padre y madre.

Y como nada es casual en este universo en expansión continua, los designios de la Fuerza me han hecho seleccionar unos vídeos de esa chica que andaba como una egipcia. Sí, Susanna Hoffs, arena volcánica al paso de los años, vino tinto variedad Tempranillo.

Pues eso, Susanna, que me he puesto a mirarte pero me recordabas a alguien, a alguien, no sé a quién, pero a alguien.

 

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3 thoughts on “Clones

  1. Da miedo! o quizás lo que nos da miedo es ser diferentes como dices, y por eso nos solapamos a un rebaño que creemos nos va a proteger todavía no sé muy bien de qué…
    ísimos!

  2. MC,

    Supongo que tenemos miedo al propio rebaño, que si se percata de nuestra diferencia nos puede excluir… como excluiría a un pato o a una zebra. Pautas primarias, de supervivencia atávica inscrita en lo más hondo de nuestro cerebro de mono sofisticado, pero mono al fin y al cabo… 😉
    ísísimos!

    Noctas,

    Blade Runnner, gran película entre las grandes…
    No, supongo que más que nada es el hastío de andar viendo lo mismo en todas partes… Pero en fin, que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra… ¿cuantas veces nuestros textos no son clones de otros textos nuestros?
    Saludos, y gracias por leer.

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