No es tiempo de Espartanos

En los ojos que te miran se entiende el mundo. Un mundo que vive bajo dos reinos: el de lo oscuro y el de lo claro.

Están los ojos de los que dan, de los que diluyen su ser en ti cuando te miran, que reducen a polvo la distancia entre tú y ellos. Son los ojos de aquellos quienes dejan pasar siempre a algien por delante suyo en la fila de los cálculos, en la estrategia del manejo. Los que ceden su turno, los que te lo dicen todo porque no saben tener algo solo suyo. Hay quien abre una bolsa de nueces y siempre te ofrece la primera, porque en la la ley de su reino está escrito que la primera es siempre para ti. Los ojos de lo sencillo, con su luz de zénit y arcoiris

Después están los ojos de lo oscuro. De los que absorven para si, de los que esperan hasta detectar el eslabón más débil en la cadena de tu tensión sentimental. Ojos que te precipitan a su abismo, que acaba siendo el tuyo. Los oscuros, a quien solo una oscuridad más espesa seduce y subyuga, a la que adoran y ante la cual se rinden, gozosos perdedores, como quien espera redimirse en ese castigo, consiguiendo una especie de hiper-triunfo más allá del bien y del mal. El misterio de los túneles más secretos del búnker más profundo. Luz de neón roto.

Bienaventurada bondad, la de los ojos que ríen, y cuando miran dicen “tú”.

Y si siempre acabo hablando de lo mismo es porque cada uno silba su copla favorita, la que más adentro lleva.

Alguien de por ahí pedía disculpas por ser cursi. No hay motivo. Hoy no es tiempo de Espartanos. Aún no. Hoy es tiempo de encontrar patria en tus zapatos, y calor en los ojos del reino que adoras. De encontrar paz en un recodo de tu río, sabor en el pan que comes y alivio en la fábula de tu anacoreta favorito, porque hay un mundo que se nos va y todas las patrias son mentira. Ya volverán los tiempos de los duros soldados que no lloran porque una sola lágrima desequilibraría todos los mecanismos de su supervivencia. No son esos tiempos aún, por eso aún vale hablar de lo que nos sigue fascinando, aunque no haga ruido, no sorprenda, aunque no nos lo compre ninguna productora en concepto de efectos especiales.

Mientras haya ojos habrá algo de verdad, algo de qué hablar, más allá o más acá de estas pantallas.

 

(coda: todas las pantallas mienten; tus ojos no)

 

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6 thoughts on “No es tiempo de Espartanos

  1. Gracias por la cortesía, porque si no me equivoco el cursi era yo.Como sabes bien, yo esto en tránsito, dejo las patrias ofuscadas, los ojos oscuros, por mi pequeño redil, donde sólo quiero ser yo mismo, y me complacen los visitantes que tengo, entre los que se ecuentra Ud.

  2. Gerard, es justo lo que quería decir.
    Bueno, supongo que siempre acabamos yendo donde por algún motivo nos sentimos bien.
    Saludos, y sobretodo gracias por leer.

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