Unos paparazzi

Unos paparazzi irrumpieron en la habitación de la Señora Derecha, donde empezaba a desnudarse después de un duro día de trabajo. De repente empezaron a sonar los sonidos de las cámaras réflex digitales, y la Señora Derecha se vio sorprendida y cegada por los fogonazos de los flash.

-¡Pero mira a quien tenemos aquí! -gritó un fotógrafo. -¡Si es la Señora Derecha!

Ella protestaba, tapándose el sexo con las manos.

-¡Obtusos!¿Es que no veis que soy el Señor Centro?

Los fotógrafos se rieron y siguieron tomando fotografías.

-¡Obtusos!¡Mirad mis ropas! -Señalaba sus prendas, esparcidas por encima de la cama. -¡Son ropas de defensor de las libertades, de la gestión responsable, de la eficacia y de la Democracia!

Con los nervios, a la pobre señora le empazaba a sudar la cara, y se le deshacía el maquillaje. Asomó una vieja y arrugada mejilla ultraliberal.

-¡Progres obtusos!¡No entendeis nada!

Un fotógrafo levantó el brazo, e hizo que el resto bajasen las cámaras. Se hizo un segundo de silencio, y el cámara habló.

-No queríamos incomodarla, señora. Simplemente estamos haciendo nuestro trabajo. Existe un medio de comunicación que nos ha encargado seguirla a usted para descubrir su verdadera identidad. Nuestros jefes sostienen que este tal Señor Centro no es más que un personaje con identidad falsa que esconde a otro ser real que no se sabe porque razones se quiere ocultar.

-De acuerdo -dijo la señora. -Acepto posar desnuda para ustedes, para que me vean bien, pero con una condición: aquí al lado vive una tal Señorita Izquierda. Traten de sorprenderla desnuda también a alla. Puede que se lleven una sorpresa, y descubran que bajo esas ropas muy intelectualizadas se esconde un cuerpo que de tan anoréxico en casi nada, es casi humo.

El fotógrafo se quedó pensativo. Entonces sacó su móbil y llamó a Mikael Blomkvist, y le expuso el caso. Al otro lado de la comunicación, el periodista dio la conformidad. El fotógrafo hizo un gesto, y todos los paparazzi se fueron corriendo a la habitación de al lado.

La Señora se quedó, por unos momentos, sola y tranquila. Se miró bien al espejo, y dio un suspiro.

Blomkvist, unos días mas tarde, tenía un montón de fotografías encima de su mesa. Pensó un buen rato, y al final se decidió. En un folio marcó las líneas básicas de un artículo que se titularía: Derecha e izquierda en el nuevo milenio: complejos e insubstancialidad.

 

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

S'està connectant a %s