El Colombre

 

Nos atrapa el placer de una vida tranquila, del laborioso quehacer cotidiano. Nos tranquiliza ver ante nuestros ojos un prado con un caminito hecho de dulces rutinas y previsibles sorpresas. Sin sobresaltos, retomar hilos de poco brillo pero de suave tacto.

Pero el abismo es lo que nos seduce, y a la misma vez que de sus fauces huímos, de él nos hacemos encontradizos. El vértigo no es el miedo al vacío, es la prevencion ante el salto que queremos dar. Pero puede pasar que el monstruo, la desgracia que rehuímos, sea nuestra bendición, nuestra suerte y nuestra fortuna.

Pero no… ¿cómo es posible? ¿Más bendición aún? No. Algo nos dice que no todos podemos aspirar a tanto. Que uno no decide ser héroe, sinó que es el destino quien llama al héroe a serlo, a dar el paso hacia adelante.

Por eso casi nunca cambiaríamos las zapatillas a cuadros por las espuelas y el caballo. El pelapatatas por la espada. Por eso el Colombre pasa de boca en boca, de narrador en narrador como un monstruo que nos persigue y de él debemos correr. Y cuando descubrimos la verdad del colombre ya es demasiado tarde. Afortunadamente.

La de vueltas que debe de haber dado El Colombre, de Dino Buzzati, hasta llegar a mis manos, gracias a las tuyas, y a la voz de un Sir que soltó la liebre. Gracias, por darme la oportunidad de volver a lo esencial.

Te lo dedico, a ti que captas todo a la primera, pero ante tanta obviedad siempre te parece que no, que no puede ser todo tan claro. Y la claridad solo está en un sitio: en la mirada preclara.

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6 thoughts on “El Colombre

  1. El humano simple escasea, tendemos a una deformidad genética (mutación) que nos hará ser complicados de ADN pero con tendencia a una superficialidad. Si esa complicación del ADN al menos fuera para ser más sencillos, menos inútiles y más personas….pero NO.

  2. Lo disfrutaste, veo. En ese volumen de Acantilado hay un cuento que me marcó también mucho. Sé el porqué. El cuento de los huevos de Pascua.
    Me alegro que hayas disfrutado.
    Un abrazo.
    Blumm, el amigo del Sir.

    • Si, Blumm. El relato de los huevos de Pascua es conmovedor… Gran descubrimiento, Buzzati. Da ganas de leer y sobretodo de escribir.
      Me alegra verte aquí, como en los viejos tiempos.
      Un abrazo para ti y para nuestro querido Sir.

  3. Yo cada vez soy más conservador, en el sentido que le da Boadella al término, sólo me siento bien en y con lo que conozco, mi familía, mi mujer, mi trabajo….en fin, me he vuelto rutinario y no echo de menos ningún tipo de aventuras. Saludos

    • Encontrar tu sitio no tiene precio. Y ser conservador, en el sentido literal, de conservar lo que a uno le hace vivir tranquilo, feliz y en paz es un éxito.
      Y todos los éxitos añadidos son bonitos, pero secundarios, como una propina.
      Vamos, así lo veo. Yo también soy rutinario, Gerard. Será la edad, pero ahora mismo no me la cambio por otra.
      Un saludo, y encantado de que vengas.

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