Cuidado

Cuidado con pensar que ellos, que no son los tuyos, tienen tara moral y que por eso les puedes tratar como a inferiores, referirte a ellos mediante apelativos, ser condescendiente a veces y mal disimular el odio que les tienes cuando les ves sentados en butacas, sofás y sillas que según tú no les pertenecen.

Cuidado con juzgar con demasiada severidad, desde el apriorismo y el prejuicio. Cuidado con la tentación de mirarles siempre a través de la lente que les convierte en pobres diablos, débiles ante las tentaciones bajas, las de la carne y las de la plata. Cuidado en insistir demasiado en su tara moral.

Cuidadado, porque llega un momento en que mucho de lo que ha salido de nuestras bocas se nos vuelve en contra.

Como se ha demostrado que ya ni podemos poner la mano en el fuego por los nuestros, al menos intentemos no arrojar a las llamas con tan graciosa facilidad  a los que no lo son; intentemos no escandalizarnos tanto ante los pecados ajenos, no sea que algún día esos mismos pecados sean también los nuestros.

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2 thoughts on “Cuidado

  1. Quién muestra sin pudor su desprecio a los demás se expone inevitablemente a ser rechazado por un colectivo y con eso perder también cualquier tipo de beneficio que se pudiera extraer de una relación neutral. El silencio ante el desprecio y el disimulo de la ira son dos herramientas que, con un coste mayor que vocalizar un insulto, nos pueden aportar mucho más que una breve satisfacción personal.

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